Saputo vende 80% de sus activos en Argentina a Gloria Foods por US$630 millones
La operación incluye marcas como La Paulina y plantas que procesan más de 3,5 millones de litros diarios; el cierre depende de aprobaciones regulatorias y se espera para el primer trimestre fiscal 2027.
La multinacional canadiense Saputo pactó la venta del 80% de su filial en Argentina al grupo peruano Gloria Foods por US$630 millones (según La Nación). El acuerdo transfiere marcas con alta penetración en el mercado doméstico —entre ellas La Paulina, Ricrem y Molfino— y la operación está condicionada a aprobaciones regulatorias que deberían resolverse en el primer trimestre del año fiscal 2027 (según La Nación), es decir, aproximadamente 12 meses después del anuncio.
Qué incluye la operación
La transacción abarca plantas productivas y el manejo de etiquetas con trayectoria en el consumo argentino. Los registros del período 2024/2025 indican que la filial procesa más de 3,5 millones de litros de leche por día (según La Nación). Además, Gloria ya opera en el país con Corlasa, que procesa 800.000 litros diarios (según La Nación); sumar ambos volúmenes transforma la escala productiva del comprador.
En términos financieros, el precio pactado es de US$630 millones, y la vendedora estima un ingreso neto cercano a US$400 millones luego de impuestos y ajustes habituales en este tipo de contratos (según La Nación). Saputo además retiene el 20% de las acciones, una maniobra que la propia compañía describe como un vínculo estratégico para asegurar abastecimiento a mercados internacionales (según La Nación).
Qué cambia en el mapa de la industria
Vemos tres efectos inmediatos: concentración mayor de capacidad de procesamiento, reorganización de marcas en góndola y una lectura de riesgo/incentivo para la inversión extranjera. Según lo publicado, la división argentina generó ingresos por 1.200 millones de dólares canadienses durante el último año móvil, lo que representó el 7% de la facturación consolidada del grupo (según La Nación). Mantener una participación minoritaria (20%) apunta a asegurar exportaciones, pero la transferencia del control operativo altera la gobernanza local.
El salto de escala que produce la suma con Corlasa coloca a Gloria Foods como la compañía de mayor procesamiento en la Argentina según fuentes del mercado citadas por el diario (según La Nación). Eso puede mejorar eficiencia industrial, pero también obliga a mirar de cerca la competencia en precios, condiciones comerciales con tamberos y logística regional.
Riesgos y aspectos a vigilar
La operación se cerrará una vez que pasen los controles regulatorios; por eso hay que prestar atención a la evaluación antimonopolio y a las condiciones que se impongan para proteger oferta doméstica y empleo. El hermetismo en la negociación causó inquietud entre actores del sector y analistas (según La Nación); recomendamos exigir transparencia sobre cómo impactará la propiedad en acuerdos con proveedores y contratos laborales.
Otro punto clave es la continuidad de colocación de productos argentinos en mercados externos. Saputo afirma que habrá producción destinada a sus redes internacionales aunque reduzca control mayoritario (según La Nación). Hay que exigir que esos contratos se formalicen y sean públicos en sus líneas esenciales para evitar déficits de oferta local que terminen presionando precios.
Conclusión: reordenamiento global, pero con consecuencias locales
Vemos la operación como parte de la dinámica habitual de grandes grupos que compran y venden activos para ajustar portafolios; no significa necesariamente un retiro definitivo de la Argentina. Al mismo tiempo, la magnitud del traspaso y el rol de marcas emblemáticas exige mayor fiscalización pública y claridad sobre empleos, inversión futura y abastecimiento.
Sí, es posible que estemos frente a una maniobra financiera corporativa válida en mercados globales, pero también es razonable que productores, consumidores y reguladores pidan condiciones que garanticen competencia y suministro. Ojo que, si la aprobación avanza sin remedios regulatorios, la fisonomía del sector lácteo argentino puede cambiar de forma permanente.
En definitiva: la operación es grande, oficial y cercana a concretarse (US$630 millones por el 80%, con US$400 millones netos estimados y capacidad de procesamiento superior a 3,5 millones de litros por día, según La Nación). Vemos necesario acompañar el proceso con transparencia y condicionalidades que protejan mercado interno y empleo.