notas

La FIP alerta que la 'paz total' perdió la brújula por falta de institucionalidad

La Fundación Ideas para la Paz advierte sobre coordinación rota entre mesas de diálogo, Fuerza Pública y justicia; identifica 14 zonas críticas y reclama redefinir liderazgos institucionales.

Publicado el 26 de abril de 2026, 08:05 hs

La FIP alerta que la 'paz total' perdió la brújula por falta de institucionalidad

La Fundación Ideas para la Paz (FIP) lanzó una advertencia tajante: la política llamada "paz total" está desordenando la respuesta del Estado y hay que "poner la casa en orden" antes de abrir nuevas apuestas. Según la entrevista de la directora María Victoria Llorente, reproducida por Infobae el 26/4/2026, la falta de coordinación entre mesas de diálogo, Fuerza Pública, justicia y política criminal ha generado vacíos operativos que hoy complican la protección de comunidades y la recuperación del control territorial (Infobae, 26/4/2026). Esta es la conclusión central que vamos a desmenuzar y a relacionar con una exigencia que venimos reclamando: transparencia y auditoría de los procesos que involucran el destino del Estado.

¿Qué falló en la institucionalidad? La brújula perdida

Vemos tres fallas estructurales señaladas por la FIP: superposición normativa, ausencia de líneas claras de mando y diálogo desconectado de la inteligencia y la Fiscalía. La FIP identifica al menos 14 zonas críticas donde la dinámica local muestra confrontaciones simultáneas entre actores armados, y en esos territorios se enfrentan "dos, tres o incluso cuatro grupos armados" (Infobae, 26/4/2026). Esa cifra importa porque obliga a priorizar, no a dispersarse: no todo puede negociarse ni militarizarse al mismo tiempo. A diferencia de procesos anteriores, cuando la Oficina del Alto Comisionado para la Paz concentraba mayor capacidad operativa y coordinación, hoy hay dispersión de liderazgos y vacíos legales que la directora describe como una "colcha de retazos" (Infobae, 26/4/2026). Si la casa no está ordenada, cualquier mesa nueva corre el riesgo de convertirse en teatro ineficaz.

¿Qué implica esto para las comunidades y el territorio?

El diagnóstico de la FIP obliga a pensar en intervenciones territoriales secuenciales y precisas, no en soluciones homogéneas. Las dinámicas locales son heterogéneas: según la misma nota, hay lugares con presencia de múltiples grupos y economías ilegales que funcionan como motores de violencia; por eso la intervención debe combinar protección civil, recuperación del control territorial y fortalecimiento institucional regional (Infobae, 26/4/2026). No se trata solo de enviar tropas: se requiere personal judicial, inteligencia integrada y programas sociales sincronizados con metas mensurables. Si se actúa sin esa integración, la respuesta será parche sobre un problema estructural y las comunidades volverán a quedar expuestas. La estrategia eficaz debe priorizar resultado por resultado, concentrando recursos en puntos concretos para generar precedentes replicables.

¿Qué exigimos desde la sociedad y qué puede hacer el Congreso?

No podemos aceptar que decisiones de tanta magnitud se tomen sin claridad ni control externo. Pedimos, en línea con nuestra postura previa sobre corrupción y auditorías, la publicación de expedientes de negociación, auditoría independiente de procesos y debate parlamentario que fije reglas claras de competencia entre comisionado de paz, Fuerza Pública y Fiscalía. El reclamo no es retórica: cuando la Oficina del Alto Comisionado tenía mayor capacidad se lograron acuerdos con procedimientos más articulados; hoy la dispersión exige revisar los mandatos y recursos de cada actor (Infobae, 26/4/2026). Exigimos además indicadores públicos de avance, plazos y criterios de priorización territorial para evitar la dispersión de esfuerzos y la captura por economías ilegales.

Una brújula democrática

La advertencia de la FIP es útil porque confirma algo que suele decirse en voz baja: las políticas sin reglas y sin control terminan beneficiando al que mejor opera en la sombra. No se trata solo de tecnicismo institucional; es una cuestión de vida o muerte para comunidades enteras. Por eso reclamamos transparencia y auditoría, no por esnobismo, sino para que las decisiones públicas rindan cuentas y produzcan resultados. Si el objetivo es la paz, la primera condición es que el Estado recupere orden interno, reglas claras y liderazgo responsable. Sin eso, la brújula seguirá perdida y el costo lo pagarán los ciudadanos de a pie.

← Volver a notas