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Hipócrates y las jóvenes: una traducción que obliga a revisar archivos y políticas

Nueva edición de "Sobre las enfermedades de las jóvenes" (Ed. Winograd) recupera un texto hipocrático y subraya la necesidad de inversión en curaduría filológica.

Publicado el 16 de mayo de 2026, 14:05 hs

Hipócrates y las jóvenes: una traducción que obliga a revisar archivos y políticas

La edición española de Sobre las enfermedades de las jóvenes reúne por primera vez en nuestro idioma el brevísimo tratado atribuido al corpus hipocrático, acompañado de una introducción filológica y un glosario. La Nación reportó la aparición del libro el 16/5/2026 y consignó que la edición tiene 122 páginas (Ediciones Winograd; La Nación, 16/5/2026). El texto plantea, en su lenguaje antiguo, una explicación fisiológica para conductas que hoy leeríamos como trastorno mental o conductas suicidas; el desafío es leerlo con las herramientas históricas adecuadas y sin anacronismos.

¿Qué dice el tratado y cómo debemos leerlo?

El tratado sostiene, en lenguaje directo, que “la sangre gotea a la matriz, como para salir. Así pues, cuando la boca de salida no está abierta... entonces, no teniendo salida, la sangre sube en gran cantidad, como vía de escape, hacia el corazón y el diafragma”. Esa imaginería circulatoria se emplea para explicar delirios y visiones que llevan a arrojarse a pozos o estrangularse (texto citado en La Nación, 16/5/2026). El dato filológico relevante es la antigüedad difusa del corpus: los especialistas ubican esos textos entre el siglo V a.C. y el siglo II d.C., es decir, en un lapso que abarca aproximadamente 700 años (La Nación, 16/5/2026). Además, el corpus hipocrático está conformado por alrededor de 60 obras, un conjunto heterogéneo que obliga a distinguir autoría y estratos de redacción (Encyclopaedia Britannica). Leer el tratado exige por tanto atención a la historicidad del lenguaje médico y a las prácticas sociales que condicionaban la observación clínica.

¿Cómo fue traducido y qué aporte filológico trae esta edición?

La traducción estuvo a cargo de Lidia Gambon (Universidad Nacional del Sur) y Cecilia J. Perczyk (UBA, CONICET), quienes acompañan el texto con una introducción sobre la representación del cuerpo femenino en la Grecia antigua y con notas que explican decisiones de traducción (La Nación, 16/5/2026). La edición incluye un glosario y un aparato crítico que confronta alternativas seguidas por otros especialistas. Ese trabajo —dos traductoras, aparato crítico y 122 páginas de edición— es el tipo de intervención que marca la diferencia entre un texto "reproducido" y un texto verdaderamente recuperado para la lectura contemporánea (La Nación, 16/5/2026). A diferencia de ediciones del siglo XX que, con frecuencia, presentaban solo la versión griega y una traducción literal, esta edición prioriza el diálogo entre lengua, contexto y lector moderno.

¿Qué políticas culturales requiere la recuperación de textos como este?

La lección editorial es clara: recuperar y poner en circulación textos antiguos no es un gesto simbólico, es un trabajo institucional. Sostenemos que la profesionalización de la curaduría filológica, la formación sistemática de traductores especializados y la creación de mediadores culturales son inversiones necesarias. Si el corpus hipocrático comprende unas 60 obras (Encyclopaedia Britannica) y su datación se extiende por siglos (La Nación, 16/5/2026), entonces el material que exige edición crítica es cuantioso y técnicamente complejo. Proponemos líneas de política: financiación sostenida para proyectos filológicos, contratos largos para traductores y becas para formadores de mediadores que acerquen estas lecturas a docentes y público general. No se trata solo de recuperar frases chocantes: se trata de entender cómo se construyeron conocimientos médicos que aún influyen en nuestras categorías.

En síntesis, la edición de Sobre las enfermedades de las jóvenes es un recordatorio de que el patrimonio textual exige oficio. Recuperar a Hipócrates no es poner en vitrina un objeto exótico; es invertir en infraestructura intelectual. Sin esa inversión, seguiremos ofreciendo a los lectores versiones incompletas o anacrónicas de textos que merecen, por su complejidad, atención sostenida y profesionalizada.

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