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Encuesta de marzo 2026: Poggi y Orrego lideran, Kicillof entre los peor evaluados

CB Global Data ubica a Claudio Poggi con 58,5% de imagen positiva; la medición virtual incluyó 24.616 casos y margen de error ±3,7-4,1% entre 1 y 5 de marzo.

Publicado el 16 de marzo de 2026, 08:02 hs

Encuesta de marzo 2026: Poggi y Orrego lideran, Kicillof entre los peor evaluados

Una encuesta de CB Global Data para marzo de 2026 muestra a Claudio Poggi (San Luis) al tope del ranking de imagen positiva con 58,5%, mejorando 2,3 puntos respecto de febrero; lo siguen Marcelo Orrego (San Juan) con 58% y Osvaldo Jaldo (Tucumán) con 56,7% (según CB Consultora). La medición fue CAWI, realizada entre el 1 y el 5 de marzo, con 24.616 personas mayores de 18 años y un error muestral reportado entre ±3,7% y ±4,1%.

¿Qué dice la encuesta y cómo se midió?

La respuesta es sencilla y técnica a la vez: es un barómetro nacional hecho por vía virtual que privilegia percepciones locales. CB CAWI Research relevó 24.616 casos entre el 1 y el 5 de marzo y reportó un error de muestreo entre ±3,7% y ±4,1% (fuente: CB Consultora). Ese diseño explica varias cosas: primero, en distritos pequeños la muestra capta efectos de visibilidad del gobernador con mayor probabilidad que en provincias grandes; segundo, la recolección online tiende a sobrerrepresentar segmentos con mayor conectividad. La encuesta registra que solo siete de las 24 provincias mejoraron la imagen de sus gobernadores en marzo, lo que sugiere que la mejora no es sistémica sino localizada. Datos puntuales, como el aumento de Poggi (+2,3%) y la caída de Melella (-6,4% en dos meses), parecen responder a dinámicas provinciales más que a un ciclo nacional uniforme.

¿Por qué suben los gobernadores de Cuyo y los “territoriales”?

Vemos dos fenómenos que suelen confundirse: bono de estreno y política de cercanía. Poggi, Orrego y Jaldo representan provincias donde la gestión del gobernador es percibida como más directa: obras viales, empleo público y atención a demandas locales pesan más que las grandes discusiones nacionales. El artículo destaca que en distritos pequeños la agenda se centra en minería, seguridad y obras —temas visibles para el vecino— y que eso suele traducirse en mayor aprobación. Además, el 61,4% de aprobación del intendente Matías Stevanato (Maipú) y el 60,5% de Leonardo Stelatto (Posadas) confirman que las gestiones locales bien comunicadas obtienen mayor rédito (fuente: CB Global Data). Pero no todo es mérito de gestión: el ‘bono de gobernabilidad’ inicial puede ser transitorio y dependerá de la ejecución real de obras y de la transparencia en contratos y adjudicaciones.

¿Qué nos dicen los últimos puestos: Kicillof, Quintela y Melella?

Los que aparecen al fondo tienen un patrón distinto: mayor vinculación a la coyuntura nacional o crisis sectoriales. Axel Kicillof registra 50,7% de imagen negativa en la provincia de Buenos Aires, donde la polarización y problemas estructurales (inseguridad, pobreza) actúan como termómetro. Ricardo Quintela muestra 48% de desaprobación frente a 47,7% de aprobación; es un empate técnico que, dado el margen de error ±3,7–4,1%, exige cautela al interpretar tendencias. Gustavo Melella perdió 6,4 puntos de imagen favorable en solo dos meses, un fenómeno atribuido a la crisis de la industria electrónica en Tierra del Fuego (según la consultora). En suma, cuando la economía local sufre choques sectoriales o cuando la gestión no puede resolver problemas estructurales, la evaluación se desploma con rapidez.

Conclusión: ¿qué se juega y qué exigimos?

Los datos confirman algo que vemos en otras materias: la política local funciona si hay gestión visible, pero la visibilidad no reemplaza transparencia. De 24 provincias, solo 7 mejoraron la imagen de sus gobernadores; eso no es un respaldo masivo sino episodios locales. Exigimos que quienes presumen “bonos” publiquen contratos, montos y auditorías independientes antes de adjudicaciones; lo hicimos antes con propuestas de inversión y lo reiteramos ahora: transparencia y datos abiertos son la única salvaguarda frente a la captura. Si la popularidad se construye sobre obras concretas, esas obras deben tener controles públicos. De lo contrario, el ‘relato’ local se disolverá cuando la realidad fiscal y laboral vuelva a apretar.

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