notas

Deloitte propone llevar marcos de inteligencia militar a la gestión de riesgos corporativos

Deloitte Suiza (2026) recomienda GPMESII/ASCOPE para convertir 'cisnes negros' en escenarios preparables y advierte sobre policrisis que cruzan dominios.

Publicado el 23 de marzo de 2026, 20:02 hs

Deloitte propone llevar marcos de inteligencia militar a la gestión de riesgos corporativos

Deloitte Suiza plantea que muchas catástrofes organizacionales no son verdaderos cisnes negros sino fallas en ver señales y en conectar información; el documento fue publicado en 2026 por Philipp Luettmann y Fabian Kosider y propone explícitamente el uso del marco GPMESII/ASCOPE como respuesta (Deloitte Suiza, 2026). GPMESII integra siete dominios —geoespacial, político, militar, económico, social, información e infraestructura— y ASCOPE desglosa seis categorías de análisis —áreas, estructuras, capacidades, organizaciones, personas y eventos—; ambos conteos son la base numérica de la recomendación (Deloitte Suiza, 2026). El informe identifica cinco fallas estructurales de la gestión de riesgos tradicional y cinco conclusiones clave que piden transformación institucional; su diagnóstico es menos alarmista que práctico: transformar el exceso de conformidad normativa en capacidad prospectiva operativa (Deloitte Suiza, 2026). Vemos en esa propuesta una invitación a pensar la dispersión del conocimiento y las consecuencias no intencionadas de sistemas que funcionan bien sobre el papel y mal en la práctica.

¿Qué propone Deloitte y por qué importa?

Deloitte propone llevar al ámbito corporativo procedimientos heredados de la inteligencia militar para mapear interdependencias y puntos de falla sistémicos, un cambio cuantitativo y cualitativo: pasar del análisis de riesgos en silos a escenarios cruzados con indicadores de alerta temprana (Deloitte Suiza, 2026). El documento enumera cinco limitaciones —aislamiento por dominios, causalidad lineal, dependencia de datos históricos, desalineación de incentivos y falta de integración de escenarios— y sugiere traducir escenarios en métricas operativas; esos cinco ítems son el núcleo técnico del diagnóstico (Deloitte Suiza, 2026). El WEF 2026, citado por Deloitte, ubica los riesgos geoeconómicos como prioridad máxima y destaca la desinformación como riesgo crítico, lo que valida la necesidad de marcos que crucen lo político, informacional y económico (WEF, Global Risks Report 2026). Nuestra lectura es que la propuesta es útil pero insuficiente si se mantiene en manos cerradas: la prospectiva sin transparencia alimenta captura del Estado y rent-seeking.

¿Cómo impacta esto en el mercado argentino?

La adopción de marcos prospectivos como GPMESII/ASCOPE puede ayudar a empresas argentinas a identificar dependencias críticas —por ejemplo en semiconductores, logística o energía— que generan puntos únicos de falla, pero requiere datos públicos y coordinación interinstitucional para ser eficaz. Deloitte señala un horizonte 2025-2035 como periodo caracterizado por policrisis; esa comparación temporal obliga a medir tendencias versus la década previa y a incorporar escenarios no lineales en la planificación (Deloitte Suiza, 2026). En la práctica, sin datos abiertos ni auditorías independientes, la prospectiva corre el riesgo de convertirse en un blindaje técnico para decisiones discrecionales: la captura del conocimiento por consultoras o cámaras puede terminar favoreciendo a grupos de interés en lugar del interés público. Exigimos que cualquier adaptación en Argentina incluya publicación de supuestos, datos de sensibilidad y auditorías externas para evitar que la preparación sea una ventaja competitiva privada a costa del espacio público.

¿La IA descontrolada y la revelación de inteligencia no humana son escenarios plausibles?

Deloitte no confunde plausibilidad con preparación: incluye escenarios de superinteligencia artificial y divulgación de fenómenos no identificados porque ambos son novedosos, transversales y no están en las distribuciones históricas; el criterio es analítico, no sensacionalista (Deloitte Suiza, 2026). El informe recuerda que EE. UU. creó AARO en 2022 y que hubo iniciativas legislativas en 2024 para coordinar investigación sobre UAP, lo que convierte ese escenario en algo institucionalmente reconocible (AARO, 2022; enmienda UAP, propuesta 2024). Sobre la IA, la mención a una cumbre global en 2027 por parte del Consejo Federal suizo y al proyecto AI2027 revela que los reguladores ya colocan la gobernanza de la IA en la agenda política internacional (Consejo Federal Suiza, intención 2026; AI Futures Project, AI2027). Preparar el sistema no significa aceptar la coacción tecnocrática: implica traducir escenarios en indicadores verificables y someter modelos y datos a auditoría independiente para que no sean cajas negras operando fuera del control público.

Qué deben hacer empresas y el Estado —una hoja mínima de ruta

Primero, institucionalizar escenarios integrados pero con transparencia: publicar supuestos, variables críticas y métricas de alerta temprana; sin datos abiertos la prospectiva se convierte en pretensión de conocimiento. Segundo, crear auditorías independientes de modelos y ejercicios de stress test sistémico, como pide nuestra tradición de exigir controles (véase la demanda por auditorías en otros ámbitos publicitarios y electorales). Tercero, evitar que la preparación se traduzca en privilegios regulatorios: cualquier programa público-privado que financie prospectiva debe incluir cláusulas de acceso a datos y límites a la captura del Estado. En resumen, la utilidad del informe de Deloitte está en su método, no en su ritual: si la prospectiva no viene con transparencia y controles, sus beneficios se volverán incentivos perversos que favorecerán a los ya poderosos.

← Volver a notas