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Custodiar lo humano ante la inteligencia artificial

La encíclica Magnifica Humanitas (15/5/2026) exige marcos prácticos para proteger la persona frente a la concentración de datos y algoritmos sin asfixiar la innovación.

Publicado el 28 de mayo de 2026, 14:05 hs

Custodiar lo humano ante la inteligencia artificial

La encíclica Magnifica Humanitas, presentada el 15 de mayo de 2026, plantea que la custodia de la persona humana frente a la inteligencia artificial requiere marcos jurídicos, vigilancia independiente y educación ciudadana. Según La Nación, el documento retoma la tradición de la Doctrina social de la Iglesia —135 años después de Rerum Novarum (15/5/1891)— para advertir sobre monopolios de datos y asimetrías epistémicas que ya condicionan el poder social. Esta es la conclusión central: no basta con la ética verbal; hacen falta reglas operativas y transparencia (La Nación, 27/5/2026).

¿Qué dice la encíclica y por qué importa?

La encíclica advierte que las innovaciones tecnológicas no son neutrales y que pueden ampliar tanto la participación como la exclusión. Esto importa porque vivimos en un mercado donde la infraestructura y los datos están concentrados: según Synergy Research Group, las tres mayores empresas de servicios en la nube concentran alrededor del 64% del mercado global de infraestructura en la nube (Synergy Research Group, 2024). Esa concentración implica que pocos agentes definen estándares y reglas de facto.

La advertencia papal coincide con la práctica pública: en la provincia de Buenos Aires se aprobó el "Marco normativo y estratégico para la adopción responsable de la Inteligencia Artificial Generativa" (Resolución 2072/25, 17/12/2025), lo que muestra que la tensión entre reglas y gobernanza ya está presente en políticas locales (Procuración General de la provincia de Buenos Aires, 2025).

¿Cómo impacta esto en Argentina?

Vemos tres canales concretos de impacto: la asimetría de acceso, la captura regulatoria y la formación humana. A nivel global, hay 5.3 mil millones de usuarios de Internet (ITU, 2022), pero el acceso y la calidad de servicio difieren marcadamente entre regiones y dentro de los países. En Argentina esa brecha se traduce en desigualdad de oportunidades para aprovechar herramientas de IA, y en mayor vulnerabilidad de sectores ya rezagados.

La respuesta pública debe evitar respuestas ceremoniales. Es legítimo y necesario que universidades, ministerios y procuraciones diseñen marcos responsables, pero esos marcos deben incluir transparencia de datos, auditorías externas y reglas claras de contratación pública para reducir la captura del Estado por proveedores dominantes.

¿Qué riesgos reales enfrenta la "custodia de lo humano"?

Primero, la pretensión de conocimiento centralizado: creer que el Estado o unas pocas instituciones saben cómo ordenar toda la revolución digital genera fallas por la dispersión del conocimiento. Segundo, la captura: cuando los reguladores dependen tecnológicamente de los mismos proveedores que deben supervisar, se crean reglas a medida. Tercero, la reducción educativa: si la formación pública no incorpora competencias críticas, se agravan las desigualdades señaladas por la encíclica.

Estas amenazas no son abstractas. La experiencia internacional muestra que los incentivos de mercado y la estructura de proveedores moldean las reglas reales; por eso la encíclica pide vigilancia independiente y un enfoque en el bien común, no en la captura rent-seeking (La Nación, 27/5/2026; Synergy Research Group, 2024).

¿Qué políticas prácticas proponemos?

Apoyamos normas prácticas y transparencia: obligaciones de auditoría externa para modelos de alto impacto, cláusulas antimonopolio en contratación pública, y estándares abiertos para interoperabilidad. Recomendamos adoptar principios ya consagrados, como las Principios de la OCDE sobre IA (2019), pero traducidos a reglas operativas de contratación y gobernanza técnica.

Además, proponemos fortalecer la educación pública en competencias digitales y pensamiento crítico, proteger la gratuidad universitaria bajo reglas y transparencia, y crear unidades de auditoría técnica independientes que informen públicamente. En suma, custodia activa: normas claras, fiscalización independiente y cuidado de la formación humana para que la tecnología sirva a la persona y no al revés.

Cierre

La encíclica Magnifica Humanitas nos coloca frente a una decisión práctica: abrazar una prudencia activa que combine libertad tecnológica con reglas y supervisión. No se trata de cerrar la innovación, sino de prevenir que unas pocas manos monopolicen el poder de decisión sobre lo humano. Apostamos por transparencia, auditorías y educación como antídotos contra la captura del Estado y la pretensión de conocimiento centralizado.

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