Notas

Custodiar lo humano ante la inteligencia artificial

La encíclica Magnifica Humanitas (15/5/2026) exige marcos prácticos para proteger la persona frente a la concentración de datos y algoritmos sin asfixiar la innovación.

Publicado el

Custodiar lo humano ante la inteligencia artificial

La encíclica Magnifica Humanitas, presentada el 15 de mayo de 2026, plantea que la custodia de la persona humana frente a la inteligencia artificial requiere marcos jurídicos, vigilancia independiente y educación ciudadana. Según La Nación, el documento retoma la tradición de la Doctrina social de la Iglesia —135 años después de Rerum Novarum (15/5/1891)— para advertir sobre monopolios de datos y asimetrías epistémicas que ya condicionan el poder social. Esta es la conclusión central: no basta con la ética verbal; hacen falta reglas operativas y transparencia (La Nación, 27/5/2026).

¿Qué dice la encíclica y por qué importa?

La encíclica advierte que las innovaciones tecnológicas no son neutrales y que pueden ampliar tanto la participación como la exclusión. Esto importa porque vivimos en un mercado donde la infraestructura y los datos están concentrados: según Synergy Research Group, las tres mayores empresas de servicios en la nube concentran alrededor del 64% del mercado global de infraestructura en la nube (Synergy Research Group, 2024). Esa concentración implica que pocos agentes definen estándares y reglas de facto.

La advertencia papal coincide con la práctica pública: en la provincia de Buenos Aires se aprobó el "Marco normativo y estratégico para la adopción responsable de la Inteligencia Artificial Generativa" (Resolución 2072/25, 17/12/2025), lo que muestra que la tensión entre reglas y gobernanza ya está presente en políticas locales (Procuración General de la provincia de Buenos Aires, 2025).

¿Cómo impacta esto en Argentina?

Vemos tres canales concretos de impacto: la asimetría de acceso, la captura regulatoria y la formación humana. A nivel global, hay 5.3 mil millones de usuarios de Internet (ITU, 2022), pero el acceso y la calidad de servicio difieren marcadamente entre regiones y dentro de los países. En Argentina esa brecha se traduce en desigualdad de oportunidades para aprovechar herramientas de IA, y en mayor vulnerabilidad de sectores ya rezagados.

La respuesta pública debe evitar respuestas ceremoniales. Es legítimo y necesario que universidades, ministerios y procuraciones diseñen marcos responsables, pero esos marcos deben incluir transparencia de datos, auditorías externas y reglas claras de contratación pública para reducir la captura del Estado por proveedores dominantes.

¿Qué riesgos reales enfrenta la "custodia de lo humano"?

Primero, la pretensión de conocimiento centralizado: creer que el Estado o unas pocas instituciones saben cómo ordenar toda la revolución digital genera fallas por la dispersión del conocimiento. Segundo, la captura: cuando los reguladores dependen tecnológicamente de los mismos proveedores que deben supervisar, se crean reglas a medida. Tercero, la reducción educativa: si la formación pública no incorpora competencias críticas, se agravan las desigualdades señaladas por la encíclica.

Estas amenazas no son abstractas. La experiencia internacional muestra que los incentivos de mercado y la estructura de proveedores moldean las reglas reales; por eso la encíclica pide vigilancia independiente y un enfoque en el bien común, no en la captura rent-seeking (La Nación, 27/5/2026; Synergy Research Group, 2024).

¿Qué políticas prácticas proponemos?

Apoyamos normas prácticas y transparencia: obligaciones de auditoría externa para modelos de alto impacto, cláusulas antimonopolio en contratación pública, y estándares abiertos para interoperabilidad. Recomendamos adoptar principios ya consagrados, como las Principios de la OCDE sobre IA (2019), pero traducidos a reglas operativas de contratación y gobernanza técnica.

Además, proponemos fortalecer la educación pública en competencias digitales y pensamiento crítico, proteger la gratuidad universitaria bajo reglas y transparencia, y crear unidades de auditoría técnica independientes que informen públicamente. En suma, custodia activa: normas claras, fiscalización independiente y cuidado de la formación humana para que la tecnología sirva a la persona y no al revés.

Cierre

La encíclica Magnifica Humanitas nos coloca frente a una decisión práctica: abrazar una prudencia activa que combine libertad tecnológica con reglas y supervisión. No se trata de cerrar la innovación, sino de prevenir que unas pocas manos monopolicen el poder de decisión sobre lo humano. Apostamos por transparencia, auditorías y educación como antídotos contra la captura del Estado y la pretensión de conocimiento centralizado.

← Volver a Notas