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Cuentapropismo near pandemic highs: 24.5% of urban employment

El trabajo por cuenta propia volvió a subir y ya representa 24,5% del empleo urbano en el tercer trimestre de 2025, según un informe de Politikón Chaco sobre la EPH-INDEC.

Publicado el 24 de febrero de 2026, 14:08 hs

En el tercer trimestre de 2025 el trabajo por cuenta propia volvió a consolidarse como una pieza central del mercado laboral urbano: alcanzó 24,5% del total de ocupados en los 32 aglomerados relevados (Politikón Chaco sobre EPH‑INDEC). No es un movimiento pequeño: hablamos de 3,3 millones de cuentapropistas, lo que representa un aumento de 42,2% respecto a 2016 (Politikón Chaco sobre EPH‑INDEC).

Qué dicen los números

Los datos muestran dos comparaciones temporales que ayudan a leer la dinámica. Primero, el cuentapropismo está muy cerca del máximo observado en 2020 durante la pandemia (25%) —ahí quedó el techo— y ahora se sitúa en 24,5% (Politikón Chaco sobre EPH‑INDEC). Segundo, el empleo asalariado, que había llegado a un pico cercano a 10 millones en 2023, registra 9,8 millones en 2025, es decir 2,5% por debajo de ese pico (Politikón Chaco sobre EPH‑INDEC).

Esa doble lectura —más cuentapropistas y menos asalariados— es la que define la discusión sobre precarización: no es solo un traslado de etiquetas, sino una reconfiguración estructural del empleo.

Dónde se concentra y qué implica

La expansión no fue homogénea. Mar del Plata presenta el mayor porcentaje de cuentapropistas (32,5%), seguida por Posadas (32%) y Gran Resistencia (30,7%), mientras que Río Gallegos es el único aglomerado con un dígito (9,2%) (Politikón Chaco sobre EPH‑INDEC). En la comparación con 2016, Gran Resistencia lidera la suba con +14,3 puntos, y Posadas y Gran Tucumán también muestran saltos importantes (Politikón Chaco sobre EPH‑INDEC).

Para quien trabaja o busca trabajo, esto tiene efectos concretos: menor acceso a cobertura social completa, mayor volatilidad de ingresos y más dependencia de regímenes fiscales simplificados como el monotributo. Para el Estado y las políticas públicas, obliga a repensar la protección social, los incentivos a la formalización y la regulación del empleo independiente.

Qué no deberíamos confundir

No todo cuentapropismo es lo mismo. Hay autónomos con ingresos estables y pequeños comerciantes formales, y hay trabajadores que recurren a la cuenta propia porque no encuentran empleo asalariado. La EPH no distingue plenamente los grados de informalidad, pero la escala del fenómeno sí sugiere un desplazamiento hacia formas menos protegidas de trabajo (Politikón Chaco sobre EPH‑INDEC).

Qué conviene hacer ahora

Primero, medir mejor: necesitamos datos desagregados por tipo de actividad, nivel de ingresos y acceso a prestaciones para diseñar intervenciones focalizadas. Segundo, incentivar la formalización sin castigar la microemprendeduría: simplificar trámites digitales, reducir costos administrativos y conectar monotributistas con seguros sociales escalonados. Tercero, coordinar política macro con política laboral: la recuperación del empleo asalariado requiere coherencia fiscal y monetaria y políticas de crédito que sostengan la demanda (recomendación en línea con posiciones previas sobre coherencia macroeconómica).

Ojo que las soluciones no pasan solo por subsidios: hay que combinar incentivos para que las empresas contraten, formación para mejorar la empleabilidad y redes de protección social adaptadas al trabajo independiente.

Cierre: implicancias para la agenda

Sí, es un dato preocupante: 24,5% de cuentapropistas y 3,3 millones de personas en esa situación muestran que la precarización no es un accidente coyuntural sino una tendencia que se consolida en varios aglomerados (Politikón Chaco sobre EPH‑INDEC). No somos derrotistas: medir, simplificar trámites, coordinar política macroeconómica y diseñar seguridad social adaptable son pasos prácticos que reducen vulnerabilidades. Si no actuamos, la expansión del trabajo por cuenta propia seguirá siendo sinónimo de menos derechos y más precariedad laboral.

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