Caída de viajes al exterior en febrero: 1,6 millones de argentinos y menos turismo terrestre
En febrero viajaron 1,6 millones de argentinos al exterior, 10,7% menos interanual, con fuerte caída del turismo terrestre pero suba del aéreo; el Indec cambiará la periodicidad de sus informes.
En febrero viajaron 1,6 millones de argentinos al exterior, una baja interanual del 10,7% según la Encuesta de Turismo Internacional del INDEC, y la retracción se concentró sobre todo en el turismo terrestre.
¿Qué dicen los números?
Según el INDEC, 1.600.000 turistas residentes salieron en febrero, con 543.000 excursionistas y una concentración del 82,2% hacia países limítrofes — Brasil 36,4%, Uruguay 16,5% y Chile 15,3% —; por vías de salida el 53,5% fue por terrestre, el 37,1% por aire y el 9,5% por vías fluviales o marítimas (. Estas cifras muestran un movimiento dual: menos salidas en volumen pero más peso de viajes de mayor gasto.
¿Cómo impacta esto en las divisas y en la economía argentina?
La mayor retracción en viajes terrestres —de menor gasto promedio— compensa parcialmente la caída en cantidad, de modo que la salida de divisas de febrero se estima cercana a US$900 millones, en línea con el año previo según el análisis citado por el diario (, lo que sigue presionando la cuenta turística neta.
¿A quién beneficia y a quién perjudica esta dinámica?
Vemos una redistribución clara del gasto turístico: la caída del turismo terrestre (-25,2%) golpea a quienes viajan por cercanía y menor presupuesto, mientras que el crecimiento del aéreo (+19,8%) revela que viajes más costosos y estadías más largas siguen sostenidos por bolsillos con mayor poder adquisitivo ( pero limita el ingreso neto de divisas cuando el volumen total cae. Desde la perspectiva de la clase media argentina, la combinación de menos viajes terrestres y más viajes aéreos sugiere que la salida de gente con mayores recursos se mantiene, mientras que la movilidad de la clase media-baja se retrae.
Qué exigimos para evaluar mejor el impacto real
Exigimos mayor transparencia: el cambio del INDEC a periodicidad trimestral obliga a que el Estado publique microdatos, desagregaciones por gasto promedio y por modalidad de transporte, y que el Banco Central detalle el tratamiento de consumos digitales en la cuenta de servicios; sin eso, las estimaciones como la de US$900 millones quedan sujetas a supuestos (s: INDEC y BCRA). Pedimos además que se publiquen expedientes y auditorías independientes sobre las metodologías de medición, porque solo con datos públicos y verificables se puede saber si la caída de viajes reduce efectivamente la fuga de divisas o si, por el contrario, hay desplazamiento hacia consumos digitales y servicios que no aparecen en la cuenta. Sin transparencia no hay política responsable: vemos el dato, pero exigimos microdatos y pruebas para validar cualquier conclusión.