Cambia el mapa digital de Córdoba: retrocede el ecosistema libertario y crece el cordobesismo
Un relevamiento de Sicchar revela que las interacciones del bloque mileísta en Instagram y TikTok caen con fuerza mientras el espacio del gobernador Llaryora se expande. La detención de Fernando Cerimedo en Bolivia parece haber acelerado el proceso.
Un relevamiento reciente de la consultora Sicchar sobre el comportamiento de las redes sociales en Córdoba muestra un cambio significativo en el mapa digital provincial. Las cuentas identificadas con el espacio libertario o mileísta registran un retroceso marcado en interacciones, mientras que el ecosistema asociado al cordobesismo del gobernador Martín Llaryora consolida una expansión sostenida.
Según el estudio, que analiza Instagram y TikTok, el bloque mileísta perdió terreno de manera consistente en los últimos meses. Las métricas de engagement —likes, comentarios, compartidos y tiempo de visualización— cayeron en promedio un 28% en las cuentas más representativas. Este declive no parece responder a un factor aislado, sino a una combinación de fatiga militante, errores comunicacionales y el impacto simbólico de ciertos episodios recientes.
Entre estos, la detención de Fernando Cerimedo en Bolivia ocupa un lugar destacado. El consultor digital, figura clave en la campaña de Javier Milei y con fuerte presencia en Córdoba, fue arrestado en La Paz en circunstancias aún controvertidas. El hecho generó una ola de confusión y descrédito en los círculos libertarios locales. Lejos de unificar al espacio, el episodio pareció desmovilizar a parte de su base digital, que pasó de la ofensiva a la defensiva en cuestión de días. Perfil reconstruye cómo esa imagen de debilidad se tradujo rápidamente en menor alcance orgánico.
Por el contrario, el cordobesismo ha sabido capitalizar el momento. Las cuentas alineadas con el gobierno provincial y con el propio Llaryora registraron un aumento sostenido de interacciones, superior al 35% en algunos casos. El relato de “gestión eficiente y pragmática” frente a lo que se presenta como “dogmatismo nacional” parece resonar con una audiencia cordobesa cansada de polarizaciones extremas. El peronismo provincial, reinventado bajo la etiqueta cordobesista, ha construido un ecosistema digital más horizontal, con influencers locales, streamers y cuentas de barrio que evitan el tono confrontativo típico del libertarismo militante.
Este desplazamiento no es meramente numérico. Refleja un cambio cultural más profundo en la provincia. Córdoba, que en 2023 fue uno de los bastiones más entusiastas del voto por Milei, muestra hoy señales de saturación ante el estilo disruptivo. El electorado joven, que hace tres años encontraba en los memes y los ataques directos una forma de rebeldía, parece buscar ahora contenidos más cercanos, menos ideológicos y más orientados a problemas concretos como el empleo, la inseguridad y el costo de vida.
Desde una perspectiva liberal, el fenómeno invita a una reflexión incómoda. El éxito inicial del mileísmo se basó en gran medida en su capacidad para ocupar un espacio vacío con un discurso antiestatista claro y sin complejos. Cuando ese discurso se vuelve rutina o se asocia a errores tácticos visibles, pierde potencia. El cordobesismo, en cambio, ofrece un populismo más suave, administrado con pericia y financiado con recursos provinciales que le permiten sostener una presencia constante. No es una victoria ideológica del peronismo tradicional, sino una adaptación hábil al nuevo escenario.
El mapa digital cordobés está cambiando y, con él, las condiciones para la disputa política futura. El libertarismo nacional deberá repensar su estrategia de comunicación si no quiere que el retroceso de hoy se transforme en una tendencia estructural mañana. La lección, quizá, sea que la consistencia doctrinal debe ir acompañada de destreza narrativa y de una lectura atenta de los humores locales. De lo contrario, hasta los movimientos más disruptivos terminan absorbidos o desplazados por los pragmatismos provinciales de siempre.