La desinflación se estanca: octubre cierra con alzas mensuales de entre 1,8% y 2%
Los datos de las consultoras privadas confirman que la baja de la inflación se detuvo. Lejos de quebrar el piso del 2% mensual, los precios muestran una tendencia que obliga a revisar las expectativas oficiales para 2026 y 2027.
Los números de la tercera semana de octubre son claros y poco alentadores para el relato oficial: la desinflación se ha estancado. Las principales consultoras privadas coinciden en que el IPC del mes cerrará entre 1,8% y 2%, un nivel prácticamente idéntico al de septiembre (1,9%) y sin mostrar la continuidad descendente que se esperaba tras el 1,7% de agosto, el punto más bajo en catorce meses.
En lo que va del año la inflación acumulada alcanza el 23,6%, mientras que la interanual se ubica en 33,4%. Desde julio el índice mensual se mueve en una banda estrecha entre 1,7% y 2,1%. Lejos de “empezar con cero”, como alguna vez prometió el Presidente, la realidad muestra una estabilización en torno al 2% que ya dura varios meses.
Los datos sectoriales son especialmente elocuentes. Analytica registró una suba semanal de 0,8% en alimentos y bebidas, con un promedio de cuatro semanas de 2,6%. LCG, por su parte, midió 0,5% en la última semana y advirtió que se trata de la séptima consecutiva con aumentos, llevando su promedio móvil a 3,8%. Eco Go proyectó 1,8% para el mes completo y destacó que el rubro alimentos y bebidas no alcohólicas aportó más que el nivel general. Solo la caída de precios en prendas de vestir (–1,75%) evitó un número aún más alto.
El principal motor de la presión alcista sigue siendo el capítulo de verduras, con alzas promedio de 10,6% en las últimas cuatro semanas según Analytica, y frutas con 3,9%. El oficialismo apelará, como ya hizo en septiembre, a la estacionalidad. Sin embargo, los analistas de LCG señalan un dato más estructural: el porcentaje de productos con baja de precios se mantiene en niveles mínimos. Cuando casi nada baja, el aumento deja de ser un fenómeno de góndola y pasa a ser una tendencia.
El Gobierno puede exhibir como contrapeso la leve mejora de la inflación núcleo, que bajó de 1,8% en agosto a 1,7% en septiembre. Es una señal positiva, pero marginal. La meta que se discute en los círculos oficiales y en el mercado es mucho más ambiciosa: quebrar el piso de entre 1% y 1,5% mensual en los próximos meses o, a más tardar, en 2027. Las proyecciones del REM, sin embargo, refuerzan el escepticismo: esperan una inflación acumulada de entre 30% y 30,3% para 2026, apenas por debajo del 31,5% previsto para 2025, y tasas mensuales de 1,6% para enero y febrero de 2027. Es decir, el año próximo cerraría prácticamente donde empezó este.
Con los datos disponibles, octubre se ubicaría entre 1,8% y 2,1%, con centro de gravedad cerca del 2%. No es una aceleración dramática, pero tampoco la continuidad de la desaceleración prometida. Si los alimentos siguen por encima de lo esperado y las tarifas mantienen su ritmo, el índice podría inclinarse hacia el borde superior del rango. El INDEC publicará la cifra oficial a mediados de noviembre.
La incomodidad en la Casa Rosada es evidente. Ni la economía repunta con la fuerza deseada ni la inflación se “sepulta” como se había anunciado. Los precios se han instalado en un escalón que no se mueve. La desinflación como tendencia inapelable no aparece, y la velocidad de su reducción es cada vez menos perceptible para la sociedad.
Este estancamiento no es un accidente técnico. Refleja los límites de una estrategia que, si bien corrigió el desequilibrio fiscal primario, todavía no ha logrado anclar las expectativas de los agentes económicos de manera duradera. Mientras el conocimiento disperso de millones de argentinos —precios relativos, contratos, hábitos de consumo— no se reordene en torno a una moneda estable, la inflación seguirá siendo un problema de orden institucional más profundo que el mero manejo de la emisión del mes. El desafío que enfrenta el Gobierno no es solo técnico: es convencer a la sociedad de que esta vez el cambio es estructural y no otro episodio de stop and go argentino.