Nines mirando la tostadora

 

Los ojos de su infancia

miran cómo se tuesta el tiempo

cómo se oscurece

cómo echa humo sin más

como el café hirviendo

cuando se retuerce en la taza.

Esa es Nines,

como el azúcar sobre la espuma

como el llanto de un niño que se seca

sin que nadie empape un pañuelo con su tristeza.

El mundo está cada vez más caliente

y Nines

mira la tostadora

dejando pasar los minutos

despreocupada

esperando sus tostadas

recién hechas

recién calentadas por la tostadora

por el fuego de nuestra civilización estúpida.

Nines come tostadas con mermeladas varias

y eso es lo único que importa

da igual todo

mientras la mermelada de fresa esté

como a Nines le gusta.

Nines se relame los labios de gusto

mezcla el sabor de su saliva

con los demás sabores del desayuno

y es como el amor

cuando se mezcla

con todo

sin explicación previa.

© Miguel Pérez Díaz