Conversación de enamorados

 

Para Karina, Andrea, Ale, Mónica y Marcela

 

Que sí, que sí, que sí... que para trabajar como agente de seguros es necesario saber adiestramiento de caimanes... ¿Qué por qué?... Pues mira, chica, no lo sé. ¡Ah! Y es necesario saber llevar sombrero de copa... No, hongo no, de copa... Pues mira, chica, no lo sé... Si el Dow Jones baja y Madrid cierra con el IBEX 35 de acuerdo con la economía paritaria de Argentina y Chile, y, si Perú exporta pisco sour a 3,5 dólares la botella, creo que puedo trabajar en serio como agente de seguros... Bueno, sí, claro, suponiendo que apruebe la pregunta que me hagan sobre los caimanes... Pues mira, chica, no lo sé, lo mismo son caimanes del Amazonas que del África tropical, como el Cola Cao (Es el Cola-Cao la merienda ideal-ideal Cola-Cao-Cola Cao)... Sí, mi amor, yo te quiero, te quiero, te quiero, te quiero más que al Potosí... No, sorda, no tengo una casita-nidito de amor en el Potosí, es un dicho amoroso (Nota: el señor protagonista tiene una novia nueva nacida en los Buenos Aires de la Argentina de siempre, no la otra, esto es, la que nadie conoce aún, y claro, la muchacha, reeducada en los mejores colegios de Austria-Hungría ¾léase hoy Austria, por un lado, y Hungría, por otro¾ no sabe la expresión).

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Really?

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Operadora, operadora, que yo tenía una conferencia con Buenos Aires vía Marruecos y ahora me sale Washington DC; aunque, mejor, deje usted la llamada, me conviene... ¿Con quién hablo? ¡Ah! Miss López. ¡Pero bueno, López! López somos todos... ¡Ah! Usted no tiene novio. ¿Por casualidad no tendrá un Manual del perfecto caimán?... Es para casarme si apruebo... No, no señora, no para casarme con un caimán, me casaré con la señorita Núñez de López de Fernán-Núñez... No, no son dos, es una, pero es que sus papás son ricos y a los ricos les gusta mucho poner nombres largos a sus vástagos. Fíjese, yo soy pobre y me llamo Francisco Rodríguez de Vera y Ladrón de Guevara...

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¡¡¿No?!!

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Operadora, me pone la conferencia con Buenos Aires... ¿Qué?... A mí me da igual si en Lomas del Mirador se ha caído el poste y lo están reponiendo el cartero y el lechero; yo estaba hablando con mi novia de mi oposición para ser agente de seguros contra incendios forestales... Por cierto, ¿no tendrá usted un Manual de la doma del caimán hindú?...

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¡Ah! ¿Eres tú? Bueno, me dijeron que se había caído el poste en Lomas del Mirador... Bueno, si tú vives en Lomas de Zamora es porque te da la gana, porque yo creo que Madrid es una ciudad muy cómoda y tranquila con sus cuatro millones y medio de habitantes y dos millones trescientos mil quinientos doce coches y uno más en matriculación inminente. Yo, yo te quiero más a ti que al Potosí...

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Bueno, pues al Potosí que lo dejen en su sitio... Te quiero más que al chihuahua de Paris Hilton... Que no, que no, que no, mujer, que no es que quiera más a ese perrito que no he visto mas que en fotografías de revistas... ¡Pero bueno! Que no, que no, que no, que no estoy más enamorado de los caimanes de que de ti...

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¿Brasil? ¿Y ahora Brasil?...

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¡Pero, bueno! No, no quiero hablar con Río de Janeiro. Yo tenía pedida una conferencia con los Buenos Aires de Argentina y se me ha perdido mi novia en el camino... No, no señorita, es un decir, no soy tan sátiro como para perderla... ¡Oiga! ¡No le consiento. ¡Póngame con Buenos Aires o me quejaré a la Telefónica!

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Yo, yo, pichurrita mía te quiero infinito... y cuando apruebe la oposición, suponiendo que me sepa la pregunta sobre los caimanes del África Meridional... Bueno, da lo mismo, lo que pasa es que no sé tanto del gato persa... Bueno, pues cuelga tú primerito, ¡anda!... Que no, tontita, tú primero...

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Tú, tú y tú...

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Vale, pues cuelgo y te llamo mañana doce minutos antes de que se cruce la llamada del señor Buitraguez con Nueva York... Adiós.

  

© Francisco J. Peña Rodríguez

Francisco J. Peña Rodríguez en Revista Axolotl #09

Cuento: "Memoria"