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La desgracia de Tiburcio Tiburcio
Organizada y acústica desgracia la de Tiburcio Tiburcio Sestuna quien sufrió una crisis nerviosa y por el mismo precio la posterior serie de anormalidades que su humanidad somatizó. Mediodía de aquel 5 de julio del año 1960 y Sestuna hace una pausa en su caminata sabatina para mirar la exacta vidriera de una relojería del centro comercial de su pueblo. El desastre se precipita cuando se le acerca por atrás un ocasional transeunte y le pregunta: - ¿Tiene hora, por favor? ¿Señor? A Sestuna se le aflojan las piernas y cae al piso. Tirado sobre la vereda, con los ojos grandes y redondos como dos huevos duros, comienza a temblar. De serpentina humana pasa al estado inerte - en posición fetal - y de ahí hasta la guardia del hospital más cercano camina hacia atrás Sestuna ayudado por ciento cuarenta y dos hipos. Así comienza la desgraciada desgracia de Sestuna. Quien se debe acostumbrar desde el vamos al sobresalto pues el hipo asume la modalidad full time. Curso de yoga para sapos mediante, Sestuna, aprende a dormir las noches (debería decir los días pues los citados batracios duermen de día y cazan moscas de noche). Al final del curso le entregan a Sestuna el certificado a pesar de su negativa de comer moscas. Hablar no fue un asunto tan sencillo. Le llevó tiempo inventar su propio abecedario combinando más de veinte tonos de hipos. Su mayor problema era cuando insertaba las palabras "gargajear", "nigromancia" o "surrealismo". Sin embargo, cuando incluía en alguna frase el tiempo "pretérito pluscuamperfecto", se escuchaban aplausos y vítores en todo el barrio. Tuvo problemas Sestuna a la hora de comer una papa hervida entera o una bola de fraile bis. Si lo hacía necesitaba quince hipos consecutivos en menos de ocho segundos para ingerirlas sin morir en el intento. - Las papas (hipo) no se (hipo) muerden e (hipo) las bolas (hipo) de fraile (hipo) dejan una (hipo) miseria la (hipo) alfombra - le comentó Sestuna al vecino del lado izquierdo. Pese al hipo, Sestuna, contrae nupcias un domingo de 1965 para lo cual su flamante esposa, el párroco, los padrinos y todos los presentes a la boda, mostraron una gran dosis de paciencia ya que nuestro afectado hombre pronunciaba seis hipos por cada palabra aguda, siete por cada grave y veintitrés por las únicas dos palabras esdrújulas que pronunció durante la ceremonia: Empírico y vómito. Detalle para el olvido: Lo irónico fue que entre la letra ese y la letra i del "¿sí?", Sestuna dispara a quemarropa 43 hipos sobre el rostro del monaguillo a la derecha del cura. Este personaje y su esposa se las arreglan para concebir dos hijos y una hija en tres ataques de hipo musical que es una dolencia muy extraña, una variante artística notable del hipo standar: Se tose con ritmo de acuerdo al gusto musical del que tose. En el caso de Sestuna, que amaba la música sacra, cualquiera puede imaginarse el espectáculo que ofrecía cuando al pobre hombre lo atacaba esa vertiente musical del hipo. Así nacieron Evangelio, Benigno y Sortilegio. A ninguno de los tres, pese a su notable capacidad protectora, Sestuna, pudo hacer dormir en sus brazos. Llega la primavera del 72' y encontramos a Sestuna dale que dale con el hipo. También llega el bendito polen en cantidades industriales y así Sestuna logra alternar hipo con estornudo. Estadísticas del momento indican que Sestuna adoptó la combinación 6 - 3 - 5 - 3 (seis hipos, tres estornudos, cinco hipos, tres estornudos). Mantuvo esa notable rutina hasta fines del 81' cuando logra la descomunal secuencia 11 - 6 - 1 - 26. Es testigo de esa hazaña el chico rubio de la bicicleta roja que reparte los diarios y su perro “La Razón Edición Matutina”, que siempre va a su lado corriendo con la lengua afuera. Un 2 de febrero, habiendo Sestuna asumido con resignación su doble penuria, comienza el asunto de la apnea. A media noche se escucha el primer ronquido nivel 112 db por el cual se activa la alarma municipal y su esposa sale disparada por la ventana abierta del dormitorio rumbo a lo de su hermana soltera que en esos momentos no esperaba visitas. Al menos, de familiares (*) Hipo, estornudo y ronquido y aclaremos que Sestuna hasta mayo del 86' ronca también durante el día. Por lo que en su casa, donde todavía el amor está vigente, no se producen altercados más o menos serios pero sí en su oficina donde le cambian de lugar su escritorio de trabajo. Ahora el hombre registra las entradas y salidas de los empleados al baño desde un incómodo tubo de calefacción, ubicado frente a la puerta donde cuelga el cartel que dice "Travestis", cámara de video mediante. En la primavera del año siguiente, Sestuna, comienza a batir sus orejas sin tregua por lo que decide reemplazar sus anteojos de media vista por un sombrero mexicano tejido con lana de varios colores que usará, a partir de entonces, incluso en los veranos. No es raro verlo, por otro lado, muy feliz y sentado en la mecedora de su abuela paterna, leyendo el diario con binoculares. Lector: Registre en papel borrador para no perder la cuenta: Hipo, estornudo, ronquido y batir de orejas. De acuerdo a su estado de ánimo, todo a la vez o alternando cada gesto. Si quería molestar a alguien en el trabajo o llegaba a su casa una visita indeseada entonces Sestuna largaba todo junto y estar junto a él era algo insoportable. Valga como botón su suegra que decidió llamar a su hija ocho veces al día por teléfono. Así se mantuvo hasta el año 1990 cuando lo sorprende una tos espasmódica con ataques de temblores y sacudidas cada tres horas suizas. Violentos ataques que a Sestuna lo dejan perfectamente desmayado aunque con el tiempo se las ingenia para caer al piso no sin antes recitarse varias estrofas del Martín Fierro traducido al etíope (llamativo este comportamiento ya que cuando alguien se desmaya va cayendo desmayado). Luchador y de nunca entregarse salvo cuando se disfrazó de carta certificada cursando el séptimo "C", Sestuna, programa cada jornada de vida, con mucho esfuerzo mental, según dos rutinas, a saber: De 08:00 hasta las 20:00 hs hipo - batir orejas - ronquido -tos convulsiva con estornudo. De 20:00 hasta las 08:00 hs batir orejas con hipo - ronquido - hipo con estornudo - batir orejas con bis. Para entonces el maltrecho físico de Sestuna somatiza alguno que otro comportamiento anormal y en el 94' asume el peor de sus males: Un tic nervioso de amplio espectro que incluye silbido, aplauso, taconeo, salto en garrocha, cachetada en la frente y saludo con pañuelo que se agita en el aire cuando un familiar se nos va en un barco, en clase turista. Uno de esos amigos que nunca faltan aconsejan a Sestuna a distraerse. - Probá con ir a una biblioteca o a ver una final importante de tenis -le dice-. Te vendría bárbaro aprender a jugar golf, Tiburcio Tiburcio. Sestuna le hace caso y después de salvar su vida en los dos primeros intentos es asesinado con un hacha de mano por un golfista de escaso renombre y mucho dinero en el hoyo 18 de una ignota cancha de golf bonaerense.
(*) Cuando la esposa de Sestuna golpea contra la puerta de la casa de su hermana, ésta aparece con su traje de buceo pues acostumbraba a dormir con las ventanas cerradas de su dormitorio y se le hacía difícil de respirar a partir de las cuatro de la madrugada.
© Juan Carlos Vecchi |
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