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Simplemente Rojo Sangre |
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Como todos los años para esta época, el Complejo Tita Merello se inundó de hemoglobina cual habitación de El resplandor (The shining, Stanley Kubrik, 1980).
Entre el 1º y el 7 de noviembre se llevó a cabo la 8º edición del festival Buenos Aires Rojo Sangre, el evento argentino más importante dedicado al cine de terror, ciencia-ficción, fantasía y cosas extrañas en general. Gracias al BARS, uno puede descubrir en qué anda la producción de películas de género (que hasta hace poquito sólo se desarrollaba de manera más bien under). Este año marca un record de quince largometrajes argentinos, que participaron de las distintas secciones, comenzando por la Competencia Nacional y la Internacional. Tampoco faltó la Competencia de Cortometrajes ni las otras secciones de cortos, en donde ya pueden vislumbrarse las nuevas promesas del terror local.
Por lo general, el nivel de los films fue muy interesante y variado. Tuvimos desde horror psicológico muy atmosférico hasta destripamientos hiperescatológicos, pasando por toda clase de psicópatas y engendros sanguinarios. No importa qué formato se use para filmar: viene bien desde la cámara de video más casera hasta la de 35mm. En todos quedó clara una cosa: la pasión de los realizadores por plasmar en la pantalla sus truculentas historias, sin importar la falta de apoyo ni la escasa difusión. Ejemplos de cómo remar contra la corriente.
Largos
Mucho de los largometrajes más atractivos pudieron apreciarse en la mencionada Competencia Internacional.
Para empezar, La muerte conoce tu nombre (Death knows your name, 2007), del especialista argentino Daniel de la Vega, uno de los puntales de lo que hoy algunos periodistas extranjeros llaman A-Horror (Horror argentino). ¡Hasta llegó a dirigir a Faye Dunaway en la coproducción Jennifer Shadows (2005)! En La muerte..., un psiquiatra descubre una calavera en el sector abandonado del hospital donde trabaja. La curiosidad por conocer su origen lo llevará a descubrir lo impensado. Al igual que con los cortos dirigidos en sus comienzos, de la Vega logra un clima pesadillezco, apoyado por una estética a la medida del relato.
Muy diferente resultó Zombies diaries (Michael Bartlett, Kevin Gates, 2006). Londres —y, al parecer, el mundo entero— está infestado de muertos vivientes. Un grupo de personas trata de sobrevivir, y hasta algunos se dan tiempo para filmar todo con cámaras de video. Imagínense una cruza entre El proyecto Blair Witch (The Blair Witch proyect, Daniel Mirynk y Eduardo Sánchez, 1999) y Exterminio (28 days later, Danny Boyle, 2002). Un muy interesante enfoque del subgénero cadáveres-devoradores-de-gente. Curiosamente, George A. Romero, el padre de los zombies caníbales, acaba de filmar una película similar.
De la mano de maestros como Darío Argento y Lucio Fulci, italianos, supieron ser los reyes de los asesinatos y la sangre. La tradición sigue viva en Il bosco fuori (Gabriele Albanesi, 2006). Acá tenemos la típica situación de la pareja a merced de una familia de psicóticos y antropófagos, pero con toques más tiernos (¿?).
Prometía mucho el western sobrenatural Left for dead (2007), lo nuevo de la leyenda del cine clase B yanqui Albert Pyum. Filmada en Campana, Pcia. de Buenos Aires, cuenta con elenco y técnicos mayoritariamente argentinos. Lástima que la promesa no se concretó debido a un montaje y una musicalización caprichosos.
Por el lado de la Competencia Nacional, se destacó Número 8 (Sergio Esquenazi, 2007), con un treintañero que filma sus vivencias... incluyendo las violaciones y los asesinatos que gusta de cometer. Si bien no es muy original —remite al clásico de culto belga Sucedió cerca de su casa (C’est arrivé près de chez vous, 1992) —, es de lo más crudo y fuerte que se vio en el festival.
En la sección “Novedades” se exhibieron obras como El
sentido del miedo (Javier Diment, 2007), remontaje de la miniserie de terror
psicológico Beinase, y
Filmatrón
(2007), de la pionera Farsa Producciones. Esta historia acerca de una
sociedad en donde no está permitido filmar cine de género ganó este año el
Premio del Público en el Festival Internacional de Cine Independiente de Buenos
Aires, un logro notable en un festival no especializado en fantasía ni gore.
En otras secciones, también pudieron apreciarse clásicos como El abominable Dr. Phibes (The abominable Dr. Phibes, Robert Fuest, 1971) y su secuela, El regreso del Dr. Phibes (Dr. Phibes rises again, Fuest, 1972), además del animé Guerreros del viento (Kaze no tani no naushika, Hayao Miyasaki, 1984) y Demencia 13 (Dementia 13, 1963), uno de los primeros films de Francis Ford Coppola.
Los cortos
En cuanto a los cortometrajes, hay cada vez más trabajos de calidad por parte de los jóvenes realizadores locales, quienes compartieron cartel con materiales de otras partes del mundo.
Dentro de la Competencia Internacional pudo verse
Valentino Vs. Rojo en el bosque sangriento (2006), lo nuevo de Tetsuo
Lumiere, director del largometraje de culto TL-1: mi reino por un platillo
volador (2006), y otro de muy divertida animación de zombies Los living
dead (César Barragou, Max Scheider, 2007).
Ya fuera de la competencia oficial, otros cortos tuvieron su espacio en diferentes secciones como 1, 2, Ultraviolento (donde se vio lo más flojo del festival. Chicos: musicalizar escenas violentas con Marilyn Manson está muy quemado), Cortos de terror, Terror gourmet, Recuerdos del Apocalipsis, Cortos Zombies y mostros, Cortos experimentales y demases.
Más allá de los resultados, sigue siendo destacable que los nuevos cineastas decidan apostar por el terror y las extravagancias en general, más teniendo en cuenta que este no es un país con público dispuesto a consumir películas argentinas de esta clase. Vaya un aplauso para todos ellos.
Premiados
Los jurados de las tres secciones en competencia estuvieron compuestos por figuras de renombre dentro del panorama del fantástico argento.
De la Selección Competitiva Internacional de Largometrajes: Gerardo Bernstein (especialista en FX), Christian M. Busquier (Guionista de la reciente El niño de barro) y Sergio Mazurek.
De la Selección Competitiva Nacional de Largometrajes: Adrián García Bogliano (director de Habitaciones para turistas y 36 pasos, premiadas en anteriores BARS y en el resto del Globo), Mad Crampi (ganador en el BARS pasado por su Mondo Psycho) y el multifacético Hernán Findling.
De la Selección Competitiva de Cortometrajes: Jimmy Crispin, el culpable del sitio Cinefanía, Darío Lavia y Peter Pank, del Cineclub La Cripta.
Los resultados:
SECCIÓN INTERNACIONAL DE LARGOMETRAJES
Mejor película On Evil Grounds (Auf Bösem Boden) (Austria).
Mejor director Peter Koller por On Evil Grounds.
Mejor guión Demián Rugna por The Last Gateway (Argentina).
Mejor actriz Victoria Maurette por Left for Dead (USA/ Argentina).
Mejor actor Rino Diana por Il Bosco Fuori (Italia).
Mención especial del jurado a Peter Koller por el montaje de On Evil Grounds.
Mención especial del jurado a Aleksadar Petrovic & Birgiy Stauber por su actuación en On Evil Grounds.
SECCIÓN NACIONAL DE LARGOMETRAJES
Mejor película Massacre Marcial IVX de Pablo Marini y Matias Lojo.
Mención especial del jurado a Anna Carina por su papel de Scream Queen en Bienvenidos al Horror.
Mención especial del jurado a Sergio Esquenazi por la dirección de Número 8.
Mención especial del jurado a Ernesto Aguilar por su trayectoria.
SECCION DE CORTOMETRAJES
Mejor cortometraje Droomtijd (Dreamtime) - Tom Van Avermaet (Bélgica).
Mejor director Gabe Ibañez por Máquina (España).
Mejor cortometraje nacional Naturaleza Muerta de Romina Caramagna.
Mención especial del jurado a David Alcalde por el guión de Y que cumplas muchos más (España).
Mención especial del jurado a Santiago Melazzini por la fotografía de Amor autoadhesivo (Argentina).
Mención especial del jurado por el trabajo de animación de Los living dead.
PREMIOS DEL PÚBLICO
Mejor largometraje: Filmatrón de Pablo Parés.
Mejor cortometraje: Sucesión de Pablo Baltera.
Eventos como el BARS muestran que el cine fantástico y de terror argentinos gozan de buena salud. Por suerte, organismos muy importantes también comenzaron a notarlo: el año próximo se estrenará Visitante de invierno, dirigida por Esquenazi, en la que es la primera película argentina de terror apoyada por el INCAA en muchos años. También por estos días se confirmó la realización de Ataúd blanco, a cargo de Daniel de la Vega, con producción de la poderosa Patagonik.
¡Larga vida al fantástico argento!
© Matías Orta
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