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Si uno pone en el buscador de internet DONNIE DARKO, verá cómo la cantidad de sitios relacionados con esas dos misteriosas palabras se hace interminable. Es que el film Donnie Darko (2001), es uno de los más extraños y originales jamás filmados, con miles de foros y páginas en la web.
Se puede pensar que es demasiado temprano para escribir sobre su escasa filmografía, pero también hay que pensar lo siguiente: con una película como director y otra como guionista, este muchacho se convirtió en uno de los artistas más geniales, fascinantes, creativos, valientes y promisorios surgidos a comienzo de este nuevo siglo. Es de esos artistas que, ya sea un film de bajo presupuesto o un tanque de varios millones, y sin importar que una obra esté más lograda que otra, nunca dejan de ser ellos mismos. No hay demasiado para decir de su persona. Nació el 28 de marzo de 1975 en Newport news, estado de Virginia. Estudió cine en la prestigiosa USC (University of Southern California), donde se recibió en 1997. Tras dirigir los cortometrajes The Goodbye Place y Visceral Matter, se largó a escribir lo que sería su ópera prima.
Donnie and the bunnymen
“Gretchen: Donnie Darko. ¿Qué nombre es ese? ¿Es el nombre de un superhéroe o algo así? Donnie: ¿Qué te hace pensar que no lo soy?”.
Donnie Darko (Jake Gyllenhall) no es un adolescente común. Padece esquizofrenia y sonambulismo. Por eso, concurre a una psiquiatra y vive medicado. Además, anda desaliñado, dice cosas raras. Un verdadero personaje en Middlesex, una típica comunidad americana de clase media de 1988.
En una de esas noches que
camina dormido, se encuentra con un individuo vestido de conejo que se hace
llamar Frank. ¿Les parece muy extraño? Seguro que no tanto como su mensaje:
el Apocalipsis llegará en veintiocho días, seis horas, cuarenta y dos
minutos y doce segundos. A la mañana siguiente, Donnie regresa a su casa y
descubre que justo sobre su cuarto cayó la turbina de un avión. De ahí en más, todo se va poniendo cada vez más extraño y surrealista. Frank sigue apareciendo, esta vez para obligar a Donnie a cometer actos de terrorismo doméstico, como inundar la escuela. Y, para colmo, descubre la posibilidad de viajar en el tiempo. También son importantes los personajes que secundan al protagonista. Tenemos a sus padres (Mary McDonnell y Holmes Osborne), un matrimonio de republicanos bastante liberales; Samantha (Daveigh Chase), la hermanita menor, y la mayor, Elizabeth (Maggie Gyllenhall, hermana de Jake en la vida real), que sueña con estudiar en Harvard. Está Gretchen (Jena Malone), la chica nueva del colegio y, al poco tiempo, novia de Donnie. La Srta. Karyn Pomeroy (Drew Barrymore, también productora del film), una controvertida profesora de literatura, y su pareja, el profesor de Biología Kenneth Monnitoff (Noah Wyle). Jim Cunningham (Patrick “revivido” Swaize), una suerte de Paulo Cohelo que es la celebridad de Middlesex. La Dra. Lillian Thurman (Katherine Ross), que lo somete a sesiones de hipnosis. Y La Abuela Muerte (Beth Grant), una anciana que, a costa de morir atropellada al cruzar la calle, siempre cruza a buscar en el buzón de correo la carta que nunca llegará. Todos, en mayor o menor medida, jugarán papeles claves en la trama. En tanto, el fin del mundo... ¿se aproxima? ¿Las visiones de Donnie son reales y meras alucinaciones? Donnie Darko tuvo su estreno en el festival de Sundance de 2001 y se estrenó comercialmente en Estados Unidos en noviembre de ese mismo año. Si bien no era ningún de esos productos hollywoodenses diseñados para ser exitosos, tampoco recaudó demasiado. Por lo tanto, rápidamente voló de la cartelera y no tuvo una amplia distribución internacional. De por sí, la película no contaba con elementos para llamar la atención de las masas:
El debut de Richard Kelly (inspirado en la obra del paranoico autor de ciencia-ficción Philip K. Dick) parecía condenado al olvido. Pero algo sucedió. De pronto miles de cites de internet hablaban de la película, elevándola a la categoría de obra maestra. Y no sólo en USA sino en el resto del mundo, donde la película es una rareza que apenas se consigue en DVD zona 1. Tal vez los elementos ya enumerados, que limitaron su éxito en salas de cine, fueron la principal atracción para los freaks de la web. Es muy común encontrar denominaciones tan peculiares como “John Hughes se cruza con David Lynch” o “la Eraserhead (Lynch, 1977) del siglo XXI”, además de miles de distintas interpretaciones de la historia. Pero, como bien dicen en algunos de esos mismos cites, acá no se trata tanto de entender sino de dejarse atrapar por ese clima triste, nostálgico, oscuro sin llegar a ser siniestro (aunque tiene momentos que sí lo son). "Lo que traté de hacer es un cuento de ciencia-ficción, como un cómic pop con resonancias espirituales", confesó Kelly. Un párrafo aparte merece la impecable banda sonora, compuesta por hits ochentosos que ayudan al clima de las escenas. Suenan Duran Duran (“Notorious”), Tears for Fears (“Head over eels” y “Mad world” aunque no cantado por ellos sino por Gary Jules), y también grupos más dark, que suman al clima tan único del film: Echo and the Bunnymen (“The Killing Moon”), The Church (“Under the milky way”) y Joy Division (“Love will tear us apart”). También predominan citas a otros íconos de la época, como Los Pitufos (En un momento Tarantinesco, Donnie y dos de sus compañeros discuten sobre la sexualidad de aquellos hombrecitos azules), la sitcom Married with children, la película Volver al futuro, y referencias a obras literarias como el cuento “Los destructores”, de Graham Greene (muy importante en la trama), y la voluminosa novela It, de Stephen King. ¿La escena más memorable de la película? No existe una. TODAS las escenas, de alguna u otra manera, son memorables. Basta nombrar el diálogo de Donnie con Frank en un cine donde proyectan Diabólico (Evil dead, 1983), de Sam Raimi. [Dicho sea de paso, el director autorizó el uso de su producto sin cobrar nada por los derechos. Un grande]:
“Donnie: ¿Por qué usas ese ridículo disfraz de conejo? Frank: ¿Por qué usas ese ridículo disfraz de humano?”
En 2004, la película se reestrenó en los cines yanquis, pero con el Director´s cut. Se trata de la versión que se pasó en Sundance, pero que no llegó a los cines. La diferencia está en el desarrollo de algunas subtramas y en la aclaración de mucho de lo que sucede, cosa que no le gustó tanto a los fans. Y está la cuestión musical: en el corte de Kelly suenan INXS (“Never Tear Us Apart “) y Pet Shop Boys (“West and girls”). El mayor inconveniente del director: no poder pagar los derechos de las canciones. Para adentrarse en el universo Donnie Darko, es recomendable disfrutar de los extras de las ediciones en DVD del Director´s cut y de la otra, y meterse en la página oficial, www.donniedarko.com, donde el fanático más acérrimo podrá descubrir qué sucedió con los personajes del film.
Domino dancing
“Me sentí una hipócrita dado mi odio hacia todas las cosas de Hollywood, pero debo admitir que quería que mi historia se conociera. Quería que todos supieran las cosas que había hecho. Quería un poco de reconocimiento en el mundo”
Domino Harvey (Keyra Knightley) es lo más parecido a una versión femenina de James Dean.
Al morir su padre, el
actor Lawrence Harvey (gran amigo de Orson Welles), su mamá (Jacqueline
Bisset), una ex modelo de Vogue, la manda a un internado en su Inglaterra
natal. Al llegar a su adolescencia, recala (mejor dicho, la obligan a
recalar) en Estados Unidos, más precisamente en el barrio californiano de
Beverly Hills. Harta del glamour y la superficialidad circundantes, la
inquieta Domino se dedica a disparar armas de fuego y a usar nunchakus.
Más tarde, abandona una promisoria carrera de modelo para dedicarse a un oficio arriesgado, excitante, perfecto para alguien como ella: cazadora de recompensas. Con Ed (Mickey Rourke), un duro que llegó a tocar con Steven Ray Vaughan, y Choco (Edgar Ramírez), un latin lover venezolano algo psicótico, formará uno de los tríos más legendarios en el arte de hacerse de botines. Pero esa vida tan emocionante, siempre al borde, se torna más peligrosa de lo pensado cuando Domino y quienes la rodean se ven involucrados en asuntos de la mafia. Es increíble la gama de personajes secundarios que, al igual que en Donnie Darko, inciden en la historia. Claremont Williams III (Delroy Lindo), el jefe de los cazarrecompensas y culpable de meterse con quien no debía. Mark Heiss (Christopher Walken), el ambiciosos productor de un reality show protagonizado por Domino y compañía, y Kimmie, su secretaria (Mena Suvari). Alf (Rizwan Abassi), el chofer de origen afgano... y aficionado a los explosivos. Pero ninguna de las apariciones son tan bizarras son las de Ian Ziering y Brian Austin Green, ex ídolos juveniles de la serie Beverly Hills 90210, quienes se ríen de sí mismos conduciendo el reality del personaje de Walken y luego como rehenes de Domino. Y no nos olvidemos de Lucy Liu, acá en un papel pasivo de agente de FBI que interroga a la protagonista, ni de Tom Waits como un misterioso predicador. Domino, justicia a sueldo (Domino, 2005), tal es el nombre de esta satírica comedia negra, repleta de acción, trucos visuales hiper cool y secuencias espectaculares (y no sólo por incluir disparos y explosiones), está inspirada en un personaje de la vida real.
“Siempre me gustaron los personajes extremos”, dijo Scott. “Ella es un personaje extremo”. El bueno de Tony contrató los servicios de varios guionistas, pero todos los escritos le parecían muy lineales. Y acá es donde entra en juego Richard Kelly. Contó el director: “Leí Southland Tales y vi Donnie Darko, y pensé que Richard tenía algo muy interesante que podía aportar. Tiene la capacidad de aunar de forma inusual e imaginativa los elementos cómicos con el lado más oscuro, incluso bordeando la ciencia-ficción. Creó la historia manteniendo a los personajes reales y vivos”. No es la primera vez que le da la oportunidad a un guionista novato: en 1992 estrenó Escape Salvaje (True Romance), esa simpática salvajada escrita por el todavía no muy famoso Quentin Tarantino. (Un dato aparte: el final de Domino es como una versión más elaborada del de Escape...). “Creo que Tony es el Syd Vicious de los cineastas británicos”, dijo Kelly por su parte. “Como él y Ridley y Alan Parker y Adrian Lyne y todos los que trabajaban en publicidades en Londres y estaban creando estas imágenes muy ricas, y se les conocía como los grandes estilistas y siguen siendo los grandes estilistas e innovadores”. El guionista encontró inspiración para la trama estando en Santa Mónica por un trámite en el DMV (el Departamento de Vehículos a Motor). “El DMV es un lío,” dice Kelly. “Todas estas personas están registradas en un sistema viciado, al igual que nuestro sistema de sanidad que es un verdadero desastre”. Entonces se le ocurrió que el DMV funcionase como el núcleo de cada historia. El resultado es un guión alocado, original, con saltos en el tiempo, plagado de referencias a la cultura pop, rock ‘n’ roll, y, por sobre todas las cosas, muy libremente basada en los hechos reales -Kelly confiesa haberse inspirado en el trabajo de Charlie Kaufman con Confesiones de una mente peligrosa (Confetions of a dangerous mind, George Clooney, 2002). Como reza el slogan: “This is based on a true story... sort of (“Basada en una historia verdadera... más o menos”). Con el proyecto bajo el brazo, Scott recurrió a su amigo, el productor francés Samuel Hadida, con el que había trabajado en Escape Salvaje. "El guión era muy tenso", contó Hadida. "Había algo oscuro y a la vez algo cómico, era emotivo, entretenido, y el personaje creíble y tridimensional. No era la idea de siempre; sentí que estábamos pisando terreno virgen. Me gusta abrir un guión y leerlo hasta el final sin sentir la necesidad de dejarlo. Cuando atrapa mi interés comienzo pensar igual que los personajes; es entonces cuando comienzo a ponerme nervioso porque estoy pensando en cómo vamos a hacer la película, me gustan los retos”. El estilo visual de Tony Scott -basado en la utilización de imagen con grano, montaje nervioso y subexposición de colores- fue el complemento ideal para la labor de Kelly. ¿Existen puntos en común entre Domino y Donnie Darko? Puede ser el siguiente: los personajes principales de ambas, de alguna manera, no encajan en el mundo que los rodea (algo así como los héroes de Tim Burton), y tratan de cambiar las cosas mediante procedimientos políticamente incorrectos y hasta delictivos. Donnie provocando incendios, Domino dándole su merecido a los bravucones. Si esto será una constante en la obra de Richard K., lo comprobaremos en sus próximos films. Volviendo a Domino, tuvo su estreno en octubre de 2005. No fue un éxito, pero, al igual que Donnie, va camino a adquirir estatus de culto. Lamentablemente, la auténtica Domino Harvey nunca llegó a ver la película. El 27 de junio de 2005, apareció muerta en su casa de Los Ángeles. La causa: un ataque cardíaco. Sólo tenía treinta y cinco años. Lo curioso es que los últimos tiempos se había dedicado a actividades no violentas, como el yoga. El fan podrá conocerla mejor mediante un documental titulado “I am bounty hunter”: Domino Harvey’s life, que integra los extras de la edición de DVD.
No es puro cuento
Si todo marcha como se
debe, este año tendremos la segunda y esperadísima película de Kelly como
director. Se trata de Southland tales, que mencionara Tony Scott en una de las citas de más arriba. Aunque todavía no se estrenó (tendrá su premiére en la edición de este año del Festival de Cannes), ya comenzó a generar un culto en sitios de la web. Algunos hasta se aventuraron a decir que cambiará la historia del cine. La historia sería así: en un Los Ángeles de 2008, con Estados Unidos a punto de colapsar por cuestiones económicas, ecológicas y sociales, van a confluir una estrella de películas de acción, una ambiciosa porno star y un oficial de policía que conoce una tremebunda conspiración. Y estamos hablando de un musical. Suena interesante, ¿verdad? El mismísimo Richard Kelly (también autor del guión) la definió como una cruza entre Philip Dick (otra vez) y Andy Warhol. El elenco se las trae (¡AGARRENSE!): Sarah Michelle Gellar (ex Buffy, la cazavampiros), Sean William Scott (El Stiffler de las American Pie), Kevin Smith (Sí, el director de Dogma, entre otras), Jon Lovitz (comediante yanqui, ex Saturday Night Live), Mandy Moore (ex cantante pop devenida en actriz), Dwayne “The Rock” Johnson (¡Sí, el ex luchador!), Janeane Garofalo, Christopher Lambert (¡¡¡¿?!!!), Miranda Richardson, Justin Timberlake... La banda de sonido correrá por cuenta de dos grossos como Moby y Trent Reznor. Además, la película viene precedida por seis novelas gráficas de cien páginas cada una, como una suerte de prólogo. También está lista la página oficial, www.southlandtales.com, más los sites www.treer-products.com, que permite acceder a storyboards de un spot publicitario, y www.krysta-now.com, perteneciente al personaje de la porno star. Pero Southland tales no es el único proyecto inmediato de Richard Kelly. Escribió el guión de The box. Basado en una historia del gran Richard Matheson, trata de una misteriosa caja de madera capaz de dar riqueza... y también de provocar muertes. Kelly no puede estar más feliz: “Matheson es uno de mis escritores preferidos y soy agradecido poder tener acceso a su material de fuente”. Dirigirá nada menos que otra revelación del cine fantástico anglosajón: Eli Roth, culpable de la reciente Hostel (2006). A la par, Kelly escribió una adaptación cinematográfica de la novela Cuna de gato, de Kurt Vonnegut. “He tomado libertades significativas con la novela”, dijo el talentoso cineasta. “Pienso que he hecho una interpretación muy fiel. Intenté capturar la esencia de la novela. Es una adaptación bastante radical”. Por desgracia, el film, producido por Leonardo DiCaprio, se encuentra en el limbo. También manifestó su deseo de dirigir Bessie, un proyecto personal de grandes proporciones, y del que prefiere no decir mucho por le momento. En una entrevisto contó que le gustaría escribir para David Fincher (“Me encoleriza que él no ha ganado un Oscar todavía. Mi meta es ayudar de alguna manera al triunfo de David Fincher en los Oscar”) y Terry Gillian. ¡Ojalá se haga! Pero, por lo pronto, Richard Kelly sigue creando, porque, como contó en una entrevista: “Si no pudiera escribir o hacer películas, probablemente ahora estaría en una institución mental”.
¿Se quedaron con ganas de más? Pueden acceder a www.richard-kelly.net. ¡Y que sean felices!
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© Revista Axolotl, Número 10 |