Michael Ende y el tiempo
Todos sabemos que el tiempo es oro pero solo Michael Ende nos explica por qué.
Este año 2010 se cumplen quince años del fallecimiento de Michael Ende, autor alemán de gran éxito. Sí, repito, de gran éxito a pesar de lo difícil que es encontrar sus libros en Argentina. Es un autor que ha vendido cerca de 17 millones de copias y sus novelas fueron traducidas a 35 idiomas.
A modo de ejemplo, la “Historia sin fin”[1] tuvo tanto éxito que a los 5 años de su publicación fue llevada al cine.
Sin embargo, eso no es garantía de lectura. Así, “Momo” que, en su versión castellana impresa en México, fue editada 72 veces en sus primeros 30 años de publicación, también tuvo su película[2] y, sin embargo, he conocido muy pocas librerías que lo vendan y argentinos que lo lean.
¿Y por qué tanto éxito en el resto del mundo?
Porque como toda buena novela para adolescentes, “Momo” no es una historia para leer sino para pensar.
Momo es el nombre del personaje principal de la historia quien no hacía nada extraordinario, sino algo simple extraordinariamente bien.
“Lo que la pequeña Momo sabía hacer como nadie era escuchar. Eso no es nada especial, dirá, quizás, algún lector; cualquiera sabe escuchar. Pues eso es un error. Muy pocas personas saben escuchar de verdad. Y la manera en que sabía escuchar Momo era única.
Momo sabía escuchar de tal manera que a la gente tonta se le ocurrían, de repente, ideas muy inteligentes. No porque dijera o preguntara algo que llevara a los demás a pensar esas ideas, no; simplemente estaba allí y escuchaba con toda su atención y toda simpatía. Mientras tanto miraba al otro con sus grandes ojos negros y el otro en cuestión notaba de inmediato cómo se le ocurrían pensamientos que nunca hubiera creído que estaban en él.
Sabía escuchar de tal manera que la gente perpleja o indecisa sabía muy bien, de repente, qué era lo que quería. O los tímidos se sentían de súbito muy libres y valerosos. O los desgraciados y agobiados se volvían confiados y alegres”[3].
Pero un grupo de individuos estaban al acecho. Eran “Los ahorradores de tiempo”. Ellos decían que ayudaban a ahorrar tiempo a las personas. Sin embargo: “Nadie se daba cuenta de que, al ahorrar tiempo, en realidad ahorraba otra cosa. Nadie quería darse cuenta de que su vida se volvía cada vez más pobre, más monótona y más fría. Los que lo sentían con claridad eran los niños, pues para ellos nadie tenía tiempo”[4].
¿Y por que su interés en el tiempo de las personas?
Porque de ese modo se lo robaban ya que: “… quien posee el tiempo de los hombres tiene un poder ilimitado”[5].
¿Y quien protege al mundo de estos ladrones de tiempo? “Los niños —explicó el juez— son nuestros enemigos naturales. Si no existieran, hace tiempo que la Humanidad estaría en nuestras manos”[6].
En síntesis, Michael Ende es un humanista. Él no habla de una sociedad más justa o de que no existan pobres. Él habla de ser más humanos, ya que esa es la verdadera riqueza.
A veces, cuando veo o leo ciertas declaraciones, me doy cuenta de que, indudablemente, no han leído “Momo” porque no saben escuchar. Si oyen[7] algo que les desagrada (aunque tengan razón), reaccionan de manera intolerante. Por eso no se sabe responder con inteligencia y se reacciona de manera brusca: Porque para rebatir un argumento hay que haberlo escuchado primero.
Ahh, me olvidaba ¿Por qué el tiempo es oro?
“Porque el tiempo es vida. Y la vida reside en el corazón”[8].
Es decir: “… al igual que tenéis ojos para ver la luz, oídos para oír los sonidos, tenéis un corazón para percibir, con él, el tiempo. Y todo el tiempo que no se percibe con el corazón está tan perdido como los colores del arco iris para un ciego o el canto de un pájaro para un sordo. Pero, por desgracia, hay corazones ciegos y sordos que no perciben nada, a pesar de latir”[9].
[1]Ver [ref.5/01/2010], en http://www.youtube.com/watch?v=B3DcWtkKeIY&feature=PlayList&p=CD4021C4440E40AB&index=0&playnext=1
[2] Ver en http://www.youtube.com/watch?v=03wZ8ue12N4 , [ref. 05/01/2010]
[3] Ver ENDE, Michael. Momo, Ed. Alfaguara Juvenil, México, 2008, pág. 20.
[4] Ver ENDE, Michael. Momo, Ed. Alfaguara Juvenil, México, 2008, pág. 74.
[5] Ver ENDE, Michael. Momo, Ed. Alfaguara Juvenil, México, 2008, pág 136.
[6] Ver ENDE, Michael. Momo, Ed. Alfaguara Juvenil, México, 2008, pág. 114.
[7] Como diría el querido Sherlock Holmes: “Watson usted ve pero no observa, oye pero no escucha”.
[8] Ver ENDE, Michael. Momo, Ed. Alfaguara Juvenil, México, 2008, pág. 59.
[9] Ver ENDE, Michael. Momo, Ed. Alfaguara Juvenil, México, 2008, pág. 153. En cierta ocasión Albert Einstein dijo que, si él no podía hacer que un niño de 6 años entendiera la teoría de la relatividad, el problema era él, no el niño. Acto seguido, un hombre que estaba presente (y tenía mucho más de seis años), lo desafió a que la explicara. Einstein, entonces dijo: si estas sentado en una plaza con una chica muy bonita y que te gusta mucho, pueden pasar horas y tendrás la impresión que solo estuviste un rato. En cambio, si estas en una clase de Física, dada por un profesor muy aburrido y que toca un tema sin interés, podrán haber pasado 15 minutos y te habrá parecido 1 hora. Eso es relatividad.
Ver otras publicaciones de 


Michael Ende ya entró en la categoría de clásico.
Impresionantes los datos sobre sus ventas, y bien elegidas las citas.
En Literatura alemana 2, de la carrera de Letras (USAL), tuve la suerte de conocer a este flor de autor. La profe era Adriana Cid, una genia.
Me inspiré en Momo para escribir una especie de cuento sobre la lectura. Va el link: http://revistaaxolotl.com.ar/esp29-1.htm
Un poco largo el comentario… ¿no?
Saludos,